domingo, 4 de noviembre de 2012

El Diet Plan 8 - el porqué de este método


 


Aunque creo que detrás de cada cosa no hay sólo un porqué sino muchos, sí hay motivos principales y otros más secundarios en la causalidad o “porqués” de las cosas.
 

En mi experiencia clínica como médico, en la que atendí un importante número de pacientes con sobrepeso y obesidad, pude observar como una de las claves del éxito en el logro de los objetivos planteados eran la motivación y su refuerzo; pues, la tendencia al abandono, es la tónica habitual en la mayoría de quienes inician o reinician lo que conocemos como un programa o método de adelgazamiento.
 

Para que la motivación sea alta, la accesibilidad y la facilidad del método son una de las principales claves del éxito junto a la velocidad inicial en el logro de una gratificante pérdida de peso y volumen, pero sin que de ello resulte un riesgo para la salud.
 

En esto, el Método Dukan creo que es el que mejor ha abordado este aspecto tan importante; y aunque yo no soy partidario de su método y de su completo seguimiento, no puedo negar que, experimentando su método y su repercusión social, he de reconocerle aspecto positivos en la velocidad de pérdida de peso inicial que actúa como papel motivador y que afianza mi pensamiento acerca de que nos guiamos por la ley del mínimo esfuerzo, esto es, conseguir lo máximo con lo mínimo.
 

Por mucho que a mis pacientes les decía y daba por escrito que lo sano es adelgazar entre unos 500 y 1.000 gramos por semana (dependiendo de muchos factores, entre ellos el grado y tipo de obesidad, el perfil de ingesta o el ser mujer o varón); y que este rango se considera un buen ritmo de adelgazamiento; lo cierto era, que lo verdaderamente motivador es cuando se sobrepasa lo que se considera sano, y en vez de 4 kilos al mes se pierden 8 o, ¿por qué no?, 10 kilos. Por desgracia es difícil convencer que la mejor opción es ir lento pero seguro, nutriéndose adecuadamente y perdiendo peso poco a poco, para mantener los logros alcanzados y evitar el efecto rebote conocido como efecto yo-yo.
 

Por lo tanto, la consecución rápida de objetivos es un factor clave para fortalecer el seguimiento del método. Si prescindimos del placer de comer lo que nos apetece y estamos acostumbrados y no obtenemos resultados satisfactorios; el riesgo de abandono es muy alto excepto que haya una alta motivación, confianza y seguimiento por parte del dietista o médico que le guía.
 

Entre los factores altamente motivadores se encuentra el del miedo a la enfermedad, especialmente cuando esta aparece y pone en riesgo la salud o calidad de vida de quien la sufre. En estos casos, la motivación para abandonar hábitos inadecuados es reforzada por el miedo a la enfermedad o a depender de un tratamiento medicamentoso crónico, o simplemente derivado de un dolor cada vez más intenso como el que sucede en obesos con problemas degenerativos en las rodillas que le causan un dolor que mejora significativamente o desaparece al bajar de peso, o con la mejora de las cifras de glucemia en diabéticos que evitan que necesiten de tratamiento con insulina, o la mejoría de las cifras del colesterol o de tensión arterial que también mejoran significativamente con una dieta adecuada, la pérdida de peso y la práctica regular de actividad o ejercicio físico.
 

Sea como fuere, la MOTIVACIÓN es la clave en el inicio y mantenimiento del plan dietético, tanto durante la fase de adelgazamiento como de la de conservación del peso obtenido.
 

Sin embargo no podría dejar de lado un aspecto que, en mi faceta de médico, me obliga a hacer especial hincapié; y es el principio del “Primum non nocere” –lo primero no hacer daño-, que siempre he tenido muy presente en toda mi actividad como médico. Es por ello, que entre los principales objetivos de este plan, se encuentre el velar por la salud de quienes lo desarrollan no sólo con el objetivo de no hacer daño, sino con el objetivo de que a través de la dieta que sigan puedan mejorar su salud futura acercándole a ese concepto de nutrición óptima en la que a través de la alimentación pueda disminuir los riesgos de las patologías crónicas no infecciosas más frecuentes en nuestra sociedad.
 

Educar y motivar para reducir peso y silueta preservando y mejorando su calidad de vida a través de la alimentación son los principales objetivos de este método que espero pueda ayudarle a disfrutar de una vida más saludable.
 

No dejaremos de lado algo tan importante como la práctica regular y adecuada de actividad física, ejercicio o deporte, así como la corrección de los principales factores de riesgo, en especial de algunos como el alcoholismo y el tabaquismo que son los más frecuentes en nuestra Sociedad.
 

Dentro de los programas que desarrollé en la práctica clínica estaban aquellos dirigidos a la deshabituación tabáquica, y siempre que tenía oportunidad, dedicaba un minuto a aconsejar el abandono de este hábito o al menos ir concienciando a mis pacientes del abandono o reducción de este hábito.
 

Aprovechando que hablo del tabaquismo, quisiera introducir el concepto de NEGOCIACIÓN y que considero muy importante. En la toma de decisiones hay que negociar y buscar un equilibrio que permita llevar a buen fin las decisiones. Si lo que buscamos es que se abandone el hábito de fumar, podemos ir negociando el cumplimiento de objetivos menores, como es el de reducir a la mitad el número medio de cigarrillos fumado antes de tomar la decisión de abandonar el hábito por completo.
 

Más Vida Más Sana es uno de los eslóganes que quiero inculcar en aquellos que quieran leerme y participar en mi plan de una vida más sana. Si un paciente mío de fumar 40 o más cigarrillos al día, pasa a fumar 10 cigarrillos, yo eso lo considero un éxito y su estado de riesgo es menor que antes por lo que su vida es más sana, o en este ejemplo podíamos verlo como menos perjudicial, pero para mí un éxito parcial. En el caso de la obesidad, puede que no alcance un IMC de 25 o menos, pero si de uno de 35, consigue bajar a 28, yo lo considero un logro importante en su calidad de vida que será más sana. En algunas personalidades no valen decisiones a medias y la motivación y refuerzo sólo funcionan con todo o nada; esto es, o deja de fumar (o beber alcohol) por completo o no es capaz de reducir su consumo. En estos casos la negociación ha de llevarse en términos de todo o nada, precisando de razones de peso que justifiquen y refuercen la toma de decisiones y requieren de una fuerte motivación.
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Me explico con un ejemplo: si un paciente fuma 40 cigarrillos de media al día, como médico debo intentar que abandone el hábito por completo, pero si observo que lo ve imposible o no está suficientemente motivado; planteo una opción intermedia que es convencerlo de que al menos reduzca el consumo a 20 cigarrillos al día. Un éxito menor, pero mucho mejor que seguir con el hábito de los 40 cigarrillos diarios. Una vez haya conseguido esa meta de los 20 cigarrillos, se sienta mejor y su percepción sobre la importancia de abandonarlo del todo sea más fuerte; podremos abordar otro nuevo objetivo -2º- con la reducción a 10 cigarrillos al día y posteriormente otro nuevo ataque para vencer al tabaquismo y abandonar el hábito. Tras ello, se debe mantener un seguimiento que refuerce la motivación para que no haya recaídas, pues el índice de recaídas es alto en los primeros meses y años de abandono, debiendo concienciar bien de ello a aquellos a quienes se presta ayuda o apoyo para deshabituarse de este importante factor de riesgo.


En el caso del tabaquismo, al igual que en el alcoholismo, hay muchos tipos de personalidad que no soportan esta actuación de ir reduciendo por etapas, y son pacientes que requieren un abordaje TODO o NADA. Esto es, o lo dejan del todo o no son capaces de hacerlo,  pues con tomar una copa o fumarse un cigarro, luego viene el segundo y a continuación el tercero volviendo a los consumos de antes.
 

Ahora viene la buena noticia, es más sencillo adelgazar que dejar el alcohol o el tabaco, pues un momento de debilidad en el caso del alcoholismo o el tabaquismo u otras drogas suponen con una alta probabilidad volver al mismo estado en el que comenzaron antes de esforzarse y sufrir por haber conseguido la deshabituación. Sin embargo, un atracón o un banquete no suponen más que un bache en la consecución de los objetivos y logros planteados e incluso se pueden analizar para reforzar la conducta y aprender de los errores así como planear para compensar los atracones que no podamos o queramos evitar como por ejemplo asistir a una boda, etc.
 

A nadie se le ocurre que pueda tener éxito un programa de deshabituación tabáquica o alcohólica que pueda permitir mantener el hábito durante 3 semanas al mes y abandonarlo por completo 1 semana cada mes y/o 1 día de cada semana. En el DIET PLAN 8, uno de los 8 puntos que tiene el plan habla de afrontar el régimen de adelgazamiento o su mantenimiento mediante las MINI-DIETAS y los Días “SIN” que explicaré con profundidad en el desarrollo del Diet Plan 8, pero que se fundamenta en que el esfuerzo dietético en vez de mantenerlo durante muchas semanas o meses, se puede hacer mediante esfuerzos puntuales o de periodos cortos –normalmente serán semanas enteras, fines de semanas o de lunes a viernes dependiendo de cómo se ajuste mejor a cada una de quienes lo lleven a cabo- y manteniendo un día especial –día “SIN”- en el que se indicarán unos criterios personalizados según sea el perfil de cada uno.

 

            El Diet Plan 8 es un plan dietético y de práctica de actividad física para obtener una vida más sana, mediante un planteamiento variado y variable en cada individuo para facilitar su seguimiento y conseguir el objetivo final: más vida sana.

 

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