martes, 6 de noviembre de 2012

¿Existe el peso ideal?

 
La báscula nos marca un valor con el que nos sentimos o no satisfechos; sin embargo, es la visualización de nuestra silueta la que realmente condiciona que nos sintamos bien o no.
 

Cuando el estímulo que percibimos coincide con nuestros estándares aprendidos de lo que está bien para nosotros, genera una respuesta positiva que nos hace sentirnos a gusto.
 

Esta satisfacción depende de nuestra percepción. En la percepción, a los estímulos recibidos por nuestros sentidos –en este caso visualizar nuestra imagen ante un espejo o una fotografía- se suman aspectos internos propios de cada individuo que generan  respuestas diferentes. Explicándolo de un modo sencillo, percibir es el resultado de sumar al estímulo “real” la interpretación que cada uno realiza del mismo en base a sus experiencias y circunstancias personales. Por ejemplo, la visión de una araña puede generar una reacción de pánico en una persona mientras en otra genera una sensación indiferente o incluso de agrado. En este ejemplo se entiende que un mismo estímulo -la araña- genera respuestas diferentes en base a las experiencias previas de cada individuo.

 
           Un importante aspecto de nuestra persona es la percepción de nuestra imagen corporal o autoimagen corporal; esto es, cómo nos vemos y cómo nos sentimos con nuestra figura o silueta y en muchos casos y personalidades condiciona sus relaciones sociales y conductas.

 
           Nuestro peso ideal suele reflejar, en condiciones de buena salud, aquel valor en que nos vemos bien y estamos satisfechos con nuestra imagen corporal. Este rango de peso debería coincidir con unos valores que las autoridades sanitarias definen como normopeso en adultos en base a un índice que se conoce como Índice de Masa Corporal o IMC -BMI en inglés-. Este índice simplifica y facilita que evaluemos cómo de ideal es nuestro peso en comparación con lo que se considera un peso saludable.


Sin embargo, no siempre es así pues hay otros factores que influyen en el peso y que no se incluyen en este índice –IMC- como son la estructura de la persona (huesos y músculos), el porcentaje y distribución de la grasa o bien la presencia de situaciones especiales como son retención de líquidos, embarazo u otras muchas circunstancias que pueden condicionar el peso.
 

Para clasificar el bajo peso, normopeso, sobrepeso y la obesidad se recurre a este índice que relaciona el peso con la estatura –IMC-; sin embargo, la obesidad se define como una acumulación de masa grasa que puede ser perjudicial para la salud. Cada vez cobra más relevancia desde un punto de vista de la salud, no sólo la presencia de un exceso de grasa, sino también su distribución y tipo de grasa (blanca o parda) y que abordaré en otra entrada futura.
 

En base a todo lo anterior cual es el peso ideal de cada persona: sin pretender que esto sea un documento científico y con el ánimo de ayudaros en la toma de decisiones vamos a valorar lo que yo considero debe ser tenido en cuenta para que decidas cuál es tu peso ideal -en adultos- para que sea un “peso sano”:
 

1º.- Índice de Masa Corporal -IMC-: debe estar dentro de los parámetros establecidos para adultos por la OMS -un IMC entre 18 y 25 (Kg/m²)-.
 

2º.- En el caso de no figurar en ese margen, ajustar el peso a la complexión física  (especialmente en lo referente a la estructura ósea y desarrollo muscular) y evaluar la influencia en el peso de otros aspectos especiales como son el desarrollo del embarazo o bien padecer patologías que influyen en el peso a través de la retención de líquidos u otras situaciones menos habituales que deberán ser descartadas por tu médico.
 

3º.- Perímetros corporales: especialmente la circunferencia de la cintura y de la cadera. Se establecen unos valores máximos en hombre y mujeres que no han de sobrepasarse para no incrementar el riesgo para tu salud.
 

4º.- Porcentaje graso: valorar el % de masa grasa mediante bioimpedancia eléctrica y estar en los límites de la normalidad para sexo, estatura y edad.
 

5º.- Ausencia de conductas de riesgo para mantener el peso ideal y un estado nutricional adecuado: considero que también debe tenerse en cuenta que para estar en situación de peso ideal, este debe ser mantenido con conductas que no pongan en riesgo la salud individual de cada persona. Es por ello que para definir el peso ideal, deben de cumplirse todos los puntos (del 1 al 5) y además el que no se ponga en riesgo la salud mediante uso de sustancias o medicamentos (salvo prescripción y control médico), abuso de sustancias que a dosis normales no causan riesgo o conductas de riesgo como ayunos prolongados, provocación de vómitos, desequilibrios nutricionales importantes por dietas extremas, etc.
 

6º.- Percepción de la autoimagen corporal (la Silueta): he dejado este punto para el final pues los anteriores son datos objetivos ajenos a nuestro criterio y percepción individual; pero considero -bajo mi criterio médico- que se debe incluir este punto de gran relevancia, especialmente hablando de salud mental.

 

Nota: En este caso se han de excluir trastornos de la conducta alimentaria como son la anorexia nerviosa en la que la percepción de la autoimagen corporal está dañada y siguen viéndose “gordas” a pesar de estar en estados de extrema delgadez y desnutrición que pueden llegar a acabar con su vida. En estos casos, no se cumplirán con los criterios anteriores (1+2+3+4+5).

 

PESO IDEAL = 1+2+3+4+5+6
 

Si cumplimos con todo lo anterior podremos considerar que ese es nuestro peso ideal, y que con el tenemos un menor riesgo de sufrir patologías crónicas que limiten nuestra calidad de vida actual y futura además de evitar sufrir complejos que afecten a nuestra salud mental.


Este punto nº 6 lo abordaré en una próxima entrada pues es un aspecto muy relevante y que condiciona muchos aspectos de la vida cotidiana en muchas personas, por lo que debe ser tenido muy en cuenta en esos casos y es lo suficientemente importante como para dedicarle un tema entero ya que hay que abordarlo desde un punto de vista global, atendiendo esos aspectos “estéticos” de un modo personalizado y con herramientas y estrategias distintas a la dieta.

 

 

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